El incumplimiento del tratamiento médico constituye un problema de salud pública. Uno de los mayores desafíos es que los pacientes no siempre notifican la falta de adherencia, lo que lleva a muchos médicos a asumir que la falta de respuesta se debe a un diagnóstico equivocado, un tratamiento inadecuado o incluso al medicamento en sí.
Como se ha observado, la falta de comunicación entre el médico y el paciente, el desconocimiento de la importancia de la prescripción o la dificultad para realizar un seguimiento efectivo hacen que nuestra labor en la farmacia sea fundamental para lograr la adherencia a la terapia y el éxito farmacoterapéutico.
Los principales objetivos de la farmacia asistencial, especialmente aquella que se presta en las comunidades y se basa en la dispensación, son los siguientes:
La farmacia o droguería son los lugares ideales para implementar estrategias que permitan mejorar la adherencia a la terapia. Para ello, debemos enfocarnos en preparar a las personas en los tres niveles de la respuesta humana: cognitivo, conductual y emocional, lo que requiere información, habilidades y motivación.
A continuación, se presentan unos principios útiles para apoyar a las comunidades:
Educación: Antes de iniciar un tratamiento, es importante que tanto el paciente como el personal de la farmacia conozcan en qué consiste la terapia. Para ello, se debe informar sobre:
Tratamiento: Cuando hablamos de bienestar, también debemos hablar de calidad de vida. Esto implica conocer los hábitos del paciente para orientarlo sobre la dosis y la frecuencia. Para esto, los recordatorios a tiempo o los sistemas individualizados de dosificación de medicamentos ayudan a incorporar la terapia a la cotidianidad.
Equipo de apoyo: Para optimizar los esfuerzos, hay que involucrar a otras personas, como familiares o cuidadores. Establecer métodos de control y seguimiento, así como una línea directa con la farmacia, contribuye a la motivación del paciente.
Comunicación: Para mantener la adherencia a la terapia, es importante buscar mecanismos de evaluación, establecer visitas a la farmacia o incluso al domicilio del paciente. Revisar el contenido de los empaques permite verificar el cumplimiento. Mantener la comunicación con el paciente y su entorno permite ver la evolución del tratamiento y les brinda confianza.
Suministro y disponibilidad de los medicamentos: Muchas personas abandonan las terapias por la falta de los productos farmacéuticos. Por eso, la farmacia debe convertirse en el sitio que garantice el suministro y la disponibilidad de los productos. No está de más enviar recordatorios al paciente y a su familia para que cuenten con los productos de manera oportuna.
La adherencia a la terapia no debe verse solo como una actividad eventual, sino convertirse en una actividad de seguimiento y acompañamiento; en otras palabras, es hacernos copartícipes del tratamiento de nuestros pacientes.
En muchas ocasiones, los pacientes abandonan las terapias debido a los denominados Problemas Relacionados con los Medicamentos (PRM). Por ello, la normativa establece que nuestra función es prevenir, detectar y resolver estas situaciones.
Mediante la capacitación del personal, se pueden asignar tareas para documentar los PRM y, con base en ello, diseñar estrategias que permitan manejarlos.