Tema 4.
La importancia de la adherencia a
la terapia y el suministro oportuno

El incumplimiento del tratamiento médico constituye un problema de salud pública. Uno de los mayores desafíos es que los pacientes no siempre notifican la falta de adherencia, lo que lleva a muchos médicos a asumir que la falta de respuesta se debe a un diagnóstico equivocado, un tratamiento inadecuado o incluso al medicamento en sí.

Como se ha observado, la falta de comunicación entre el médico y el paciente, el desconocimiento de la importancia de la prescripción o la dificultad para realizar un seguimiento efectivo hacen que nuestra labor en la farmacia sea fundamental para lograr la adherencia a la terapia y el éxito farmacoterapéutico.

Los principales objetivos de la farmacia asistencial, especialmente aquella que se presta en las comunidades y se basa en la dispensación, son los siguientes:

  1. Promocionar estilos de vida saludables
  2. Educar e informar para el uso adecuado de los medicamentos
  3. Fomentar la adherencia a la terapia.

La farmacia o droguería son los lugares ideales para implementar estrategias que permitan mejorar la adherencia a la terapia. Para ello, debemos enfocarnos en preparar a las personas en los tres niveles de la respuesta humana: cognitivo, conductual y emocional, lo que requiere información, habilidades y motivación.

A continuación, se presentan unos principios útiles para apoyar a las comunidades:

Educación: Antes de iniciar un tratamiento, es importante que tanto el paciente como el personal de la farmacia conozcan en qué consiste la terapia. Para ello, se debe informar sobre:

  • Las causas por las que se debe iniciar el tratamiento.
  • El mecanismo de acción del tratamiento.
  • Las implicaciones que representa para la vida diaria.
  • Las consideraciones sobre la posología.
  • Los riesgos de una adherencia inadecuada.

Tratamiento: Cuando hablamos de bienestar, también debemos hablar de calidad de vida. Esto implica conocer los hábitos del paciente para orientarlo sobre la dosis y la frecuencia. Para esto, los recordatorios a tiempo o los sistemas individualizados de dosificación de medicamentos ayudan a incorporar la terapia a la cotidianidad.

Equipo de apoyo: Para optimizar los esfuerzos, hay que involucrar a otras personas, como familiares o cuidadores. Establecer métodos de control y seguimiento, así como una línea directa con la farmacia, contribuye a la motivación del paciente.

Comunicación: Para mantener la adherencia a la terapia, es importante buscar mecanismos de evaluación, establecer visitas a la farmacia o incluso al domicilio del paciente. Revisar el contenido de los empaques permite verificar el cumplimiento. Mantener la comunicación con el paciente y su entorno permite ver la evolución del tratamiento y les brinda confianza.

Suministro y disponibilidad de los medicamentos: Muchas personas abandonan las terapias por la falta de los productos farmacéuticos. Por eso, la farmacia debe convertirse en el sitio que garantice el suministro y la disponibilidad de los productos. No está de más enviar recordatorios al paciente y a su familia para que cuenten con los productos de manera oportuna.

La adherencia a la terapia no debe verse solo como una actividad eventual, sino convertirse en una actividad de seguimiento y acompañamiento; en otras palabras, es hacernos copartícipes del tratamiento de nuestros pacientes.

En muchas ocasiones, los pacientes abandonan las terapias debido a los denominados Problemas Relacionados con los Medicamentos (PRM). Por ello, la normativa establece que nuestra función es prevenir, detectar y resolver estas situaciones.

Mediante la capacitación del personal, se pueden asignar tareas para documentar los PRM y, con base en ello, diseñar estrategias que permitan manejarlos.

No debemos olvidar que esta información debe compartirse con los pacientes y la comunidad a la que servimos.